Sebastián en la cima del K2

Ascenso al K2

Con la TVE Sebastián viajó al Himalaya, donde con José Carlos Tamayo escaló el K2, la segunda montaña más alta del mundo, de 8611 metros, por una ruta bastante técnica. También subieron otros dos integrantes del grupo, pero fueron sorprendidos por una tormenta y uno de ellos falleció.

“Este C4 es un verdadero nido de cóndores (aunque en el Himalaya no los haya) puesto sobre un peñasco desde donde se dominan 3000 metros de precipicios. José se siente delicado del estómago por lo que come poco y yo como más. Paso la noche sin saco de dormir ya que preferí traer la soga de 60 metros qué José Carlos ha ido a fijar. La noche es tranquila salvo una brisa helada que pega de mi lado en la tienda y me tiene contra las cuerdas, a pesar de tener puesta toda la ropa que encontré.

Es el 30 de julio 1994. A las 2 dejamos de fingir que dormimos y calentamos líquido para el desayuno. José vomita lo poco que comió anoche. A las 3:15 salimos, cruzamos los seracs a la luz de las frontales y terminamos de fijar la cuerda hasta el serac triangular. La noche es serena, tiemblan las estrellas mientras la luna remonta el cielo. Dentro mío también tiembla algo mientras nuestros cuerpos remontan despacio la cuesta, una sensación de miedo que agudiza los sentidos.

Con los bastones de esquí abro huella por el nevero cruzando en diagonal ascendente hasta la parte izquierda de la gran rimaya que corta todo el nevero por arriba. José viene bastante más atrás, para no sobrecargar esta hermosa placa de nieve fresca y volada. El frío recrudece por lo que apuramos nuestro ritmo de escalada.

Pasamos la rimaya sin problemas y remontamos unos 150 metros por nieve floja hasta una barrera de seracs que corta en un muro infranqueable todo lo ancho del corredor.

Mientras tanto amanece, pintándose de rosa las agujas rocosas que tenemos arriba y la mitad diestra del corredor. La luz nos permite ver un tramo menos difícil hacia la izquierda, un resalte de hielo duro de 80° de inclinación y 7 metros de alto. Pasamos cómodamente, aprovechando algunas fisurillas en el hielo para clavar las herramientas.

Seguimos escalando, cada uno por su cuenta, el canal hacia arriba, disfrutando de las excelentes condiciones de nieve dura de 60° de inclinación. Luego torcemos a la izquierda por un canal secundario que mantiene las mismas condiciones e inclinación y que nos lleva al filo N-E del K2, a unos 8.500 m. de altitud.

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TVE Al Filo de los Imposible K2 1994