Travesía hacia el Polo Sur.

Un largo camino al Polo Sur

“¿Quién hubiese pensado, y menos yo, que algún día estaría embarcado en una aventura de este tipo? Caminando durante 60 días por un desierto de nieve y hielo, en la Antártida, hasta el mismísimo Polo Sur. Es increíble la cantidad de cosas que es capaz de realizar una persona cuando se lo propone y lo hace con voluntad”.

“Previamente había decidido estar tranquilo durante un verano y pasarla bien en algún valle asoleado de la cordillera barilochense. No obstante, tras unos llamados telefónicos y decisiones a las apuradas, me vi embarcado en otra aventura extrema, esta vez hacia el fin del mundo, al “rodamiento del planeta”. La vida complicada y frenética de los tiempos que corren fue reemplazada por la monotonía sistemática de caminar durante dos meses, a 25 grados bajo cero, unos 1200 kilómetros en dirección al Polo Sur”.

“Nuestro día o jornada laboral está perfectamente distribuido minuto a minuto. A las 7:20 suena el despertador, 7:30 prendemos el calentador MSR Whisper Light dentro de la tienda, para templar la temperatura de -20°C a algo más agradable, cerca +5°C. Mientras tanto nos vestimos. Calentamos las botas interiores y sus respectivas plantillas, reemplazándo los patucos de duvet. Guardo el saco de dormir en su bolsa y la uso de confortable asiento, enrollando a continuación la colchoneta inflable y la de neopreno. Luego calzamos las carcasas plásticas de las botas rígidas dobles.

A las 8:15 desayunamos con el agua caliente de dos de los cuatro termos, almacenados la noche anterior. A las 8:30 vamos al baño a hacer las necesidades. Para esto, la noche anterior, se deja hecho un agujero en la nieve del upside de la tienda, que es tapado con nieve tras las dos visitas consecutivas.

Terminamos de vestirnos y salimos de la carpa a las 9. Retiramos las ataduras que mantienen tensa la tienda, dejando únicamente las dos estacas principales. Acomodamos los trineos de cada lado de la entrada y cargamos en ellos los bultos que se retiran de la tienda. Al final, se pliega la gran colchoneta fina que hace de alfombra en el interior.

A las 9:20 empezamos a caminar tirando de nuestros trineos en las seis etapas del día con intervalos de 10-15 minutos para descansar. Por día nos hemos impuesto caminar siete horas y media netas, para asegurarnos un promedio de 25 kilómetros diarios.

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