Las paredes rocosas del Turbio, un paraíso para la escalada en roca.

Turbio IV

El río Turbio baja de la Cordillera de los Andes hacia el lago Puelo. En sus nacientes hay varios valles, uno de los cuales constituye un paraíso para la escalada en roca.

Se ubica a 80 kilómetros de El Bolsón, en línea recta con rumbo sur. Para llegar hasta el lugar de escaladas hay que cruzar el lago Puelo, o bien bordearlo, y remontar el río Turbio a lo largo de más de 65 kilómetros. Se puede ir a caballo y eventualmente usar un bote por el río, cuando este se encuentra navegable.

El río Turbio es el mayor afluente del lago Puelo. Le siguen los ríos Quemquentreu y Epuyén. El Puelo es un lago que en primavera suele subir hasta 5 metros, por los fuertes deshielos. El paraje “El Turbio”, cercano a la desembocadura del río al lago, posee una población rural estable desde principios del siglo pasado.

La creación del Parque Nacional Lago Puelo y posteriormente la Reserva Provincial Río Turbio han detenido el flujo de nuevos pobladores y reglamentado las actividades de los preexistentes. Los pobladores rurales se dedican a la ganadería y agricultura para la subsistencia y ocasionales explotaciones forestales. El turismo es muy incipiente y solo ocasionalmente alguno de sus servicios es remunerado.

Es recomendable cruzar el lago con una embarcación. Si se realiza a pié, desde el camping El Desemboque, hasta donde se llega en vehículo, se debe caminar unas 5 horas. Posteriormente se debe remontar el río Turbio hasta el paraje “Las Horquetas”, donde confluyen cuatro valles que bajan de la cordillera, denominados Turbio I, II, III y IV. Por cada valle baja un arroyo y sus laderas están cubiertas por bosques milenarios que funcionan como “esponjas” y regulan el flujo hídrico.

Al fondo del Turbió IV se ubica un lugar fantástico para la escalada en roca, con paredones que llegan a superar los mil metros de desnivel.

Habitualmente se demanda dos días de marcha desde el lago Puelo hasta Las Horquetas, trayecto que también puede ser realizado a caballo, con pilcheros, contratados a pobladores. Hay que vadear varias veces el río Turbio, por lo tanto es muy recomendable ir montado. Hay pobladores que prestan el servicio de cabalgatas. El sendero está bastante bien marcado.

En Las Horquetas se emplaza el refugio de la familia Vigueras. Una hora más adelante, ingresando al valle del Turbio IV, se ubica el refugio Don Ropo, construido por Osvaldo Rapoport y los promotores del desarrollo de la escalada en el valle. Hasta allí llegan los caballos y se pernocta al término del segundo día.

La tercer jornada se continúa a pie, remontando el Turbio IV, por un cañadón bastante cerrado, donde hay una tirolesa de 30 metros para cruzar el arroyo. Se caminan unas 4 horas hasta otra bifurcación de valles, continuando hacia la derecha. En otras dos horas, con tramos de fuerte pendiente, se llega al valle superior, denominado valle “De la Oreja”, donde está el refugio “Don Chule”. El lago Puelo está a 200 metros de altura, Las Horquetas a 400 y Don Chule a 750.

El primer refugio Don Rapo medía 6 x 4 metros, un monoambiente, de troncos y techo de tejuelas. El refugio se remodelo a partir del año 2014, con estructura de troncos y un diseño mejorado. Está recubierto con tejuelas, confeccionadas en el lugar. Tiene paredes con aislantes, ventanas y tres dependencias. Su capacidad permite albergar una decena de personas.

En el valle superior está el refugio construido por Pedro Lüthi de 4×3 metros, todo de troncos. En sus inmediaciones se construyó el refugio Don Chule, para una docena de personas. Este refugio está elevado del suelo, pues en invierno el lugar se torna muy húmedo, a veces con inundaciones.

Desde este sitio se pueden realizar escaladas en el día. Hasta la base de La Oreja se tarda una hora de marcha… Otras paredes están un poquito más lejos. La Mariposa está a dos horas y media. Los valles de altura tienen lagunas y un paisaje deslumbrante. Las rutas para escalar son variadas y hay vías para todos los gustos.

Los primeros montañeses en recorrer el valle del Turbio IV y construir un refugio precario fueron Osvaldo y Gabriel Rapoport, Gerardo Lamuniere y Roberto “el hornero” Chiguay, en 1985. Pedro Lüthi fue el primero en comenzar a escalar en la zona.

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